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El checo encarcelado Darmovzal ha regresado al hospital. Esto dijo a los reporteros de AKTU.cz tras su regreso.
© AKTU.cz, Tomáš Soukup, Lukáš Dvořák El avión militar especial con Jan Darmovzal, a quien el régimen venezolano encarceló injustamente, aterrizó en el Aeropuerto de Václav Havel el domingo por la noche, a bordo junto con otros presos extranjeros liberados. Inmediatamente después del aterrizaje fue trasladado, bajo estrictas medidas de seguridad y sanitarias, al Hospital Militar Central de Praga, donde se somete a exámenes detallados y donde la agencia AKTU.cz le realizó una entrevista exclusiva.
El regreso del avión especial a Praga
El aparato con un equipo medevac, un médico y un psicólogo a bordo aterrizó el domingo por la noche en el Aeropuerto de Václav Havel, donde la llegada fue, por motivos de seguridad, trasladada al terminal gubernamental situado a un lado.
En el lugar aguardaban los familiares más cercanos, pero también el primer ministro y el ministro de Asuntos Exteriores, que se ocuparon del caso en el marco de semanas de negociaciones con las autoridades venezolanas. El terminal estaba custodiado por policías armados, los periodistas tenían acceso sólo a zonas delimitadas y no pudieron acercarse al propio avión.
Seguridad estricta y vigilancia sanitaria
Tras el aterrizaje se abrió la rampa trasera y una columna de ambulancias militares y vehículos del servicio de seguridad descendió a la plataforma, garantizando un traslado rápido y protegido de los presos liberados. Jan Darmovzal descendió con la asistencia de personal sanitario, que había monitorizado su estado durante el vuelo, y tras un corto traslado por la plataforma aeroportuaria fue subido a una ambulancia con destino al Hospital Militar Central.
La operación también incluyó una unidad médica medevac, preparada para responder especialmente en el caso de los liberados cuyo estado de salud es claramente peor que el del ciudadano checo. En el caso de Jan Darmovzal, los médicos subrayan repetidamente la necesidad de exámenes completos tras casi año y medio pasado en las duras condiciones de la prisión venezolana.
Llegada al Hospital Militar Central y primeros exámenes
La caravana con escolta especialmente asegurada llegó al recinto del Hospital Militar Central en Praga en horas de la noche; la entrada al recinto estuvo completamente cerrada durante varios minutos. Darmovzal fue entregado de inmediato al cuidado de médicos militares, que iniciaron una serie de exámenes internos, psicológicos y otros especializados, centrados en las secuelas del estrés prolongado y la estancia en prisión.
Según la información disponible, su estado de salud no es crítico; sin embargo, los médicos hablan de la necesidad de una convalecencia progresiva y de la estabilización psicológica. Precisamente el Hospital Militar Central fue elegido por la combinación de atención especializada de primer nivel y el alto nivel de seguridad, que permite proteger la privacidad del paciente y las circunstancias sensibles de su caso.
Entrevista exclusiva para AKTU.cz
Poco después de su llegada al hospital, Jan Darmovzal respondió a la agencia AKTU.cz, a su pregunta sobre cómo describía sus sensaciones actuales tras volver a casa. Afirmó que «ya se siente bien».
Próximos pasos y trasfondo político
Darmovzal fue detenido en Venezuela en septiembre de 2024, cuando el régimen local afirmó que había participado en una supuesta conspiración con el objetivo de derrocar al presidente Nicolás Maduro, aunque las autoridades nunca presentaron pruebas verosímiles ni lo acusaron de un delito concreto. Instituciones internacionales, incluida la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, calificaron su detención como parte de un sistema más amplio de detenciones arbitrarias y desapariciones forzadas.[9][10][8]
El gobierno checo, tras su liberación, habla de un gran éxito de la diplomacia y de la disposición para negociar la gradual restauración de las relaciones con Venezuela; al mismo tiempo subraya que el caso es una advertencia para todos los que viajan a países autoritarios. Jan Darmovzal permanece por ahora en el Hospital Militar Central, donde, bajo la supervisión de médicos y psicólogos, comienza un nuevo capítulo de su vida: ya a salvo en casa, pero con una experiencia que ha marcado profundamente su historia personal y la política exterior checa.